Seyðisfjörður.
Probablemente querrás saber pronunciar ese nombre. Es algo más o menos así: ¡Seidisfordor! ¡Sei-dis-for-dor! No te preocupes por el acento; lo que importa es saber que el pequeño pueblo del noreste de Islandia es uno de los lugares más hermosos que verás. Bueno, eso si te gustan las montañas, los fiordos, los lagos y mucho, mucho hielo. Seyðisfjörður tiene poco más de 600 habitantes, es una ciudad portuaria rodeada por los montes Bjólfur y Strandartindur y de una belleza impactante. Atrae sobre todo a turistas en busca de tranquilidad. El lugar es una de las paradas de la Ruta 1, la carretera que rodea el país. Y queda a unos 680 km de la capital, Reikiavik.
En verano, llega a tener 20 horas de luz solar, ideal para paseos de aventura. En julio, la temperatura puede llegar a los 15 °C, y mucha gente aprovecha para acampar, dar un paseo en globo, escalar volcanes, contemplar las auroras boreales al aire libre, aprender a bucear y andar en kayak, visitar museos y cafés y disfrutar la escena cultural del pueblo: en agosto, dicen que la animación se apodera del lugar por el famoso Festival de Seyðisfjörður. (¡Bueno, al menos es famoso para ellos!).
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En invierno la historia cambia un poco, con temperaturas medias alrededor de los -5 °C, el pueblo se vuelve bastante inhóspito. El acceso se dificulta por las tormentas de nieve y el riesgo de avalanchas en las carreteras, y los barcos de transporte suelen circular solo cuando el tiempo lo permite y con destinos limitados: Dinamarca y las Islas Feroe. Las noches también parecen no tener fin, interrumpidas solo por las brillantes luces del cielo del norte. Las casitas coloridas de madera contrastan con el blanco insistente del hielo.
Es en ese lugar pintoresco y extrañamente encantador donde transcurre Trapped (en islandés, Ófærð, en español algo así como “Atrapados”), la serie islandesa de la que todos hablan. No solo por ser la producción de TV más cara de Islandia (¡cada episodio costó alrededor de 6 millones de euros!), sino por la firmeza y la delicadeza de una historia que tiene todo para convertirse en otro éxito nórdico al estilo de Bron/Broen.
La belleza de Seyðisfjörður es una invitación desde la primera escena de la serie, cuando Hjörtur y su novia Dagný andan en moto por la carretera que lleva al pueblo. Los jóvenes se esconden en un almacén abandonado para beber, fumar y hacer el amor. El plan romántico e imprudente de ambos termina en tragedia cuando un incendio mata a Dagný.
Siete años después, un torso mutilado aparece atrapado en una red de pesca de un barco cerca del puerto del pueblo. Al mismo tiempo, un ferri procedente de Dinamarca atraca en el puerto. Ahí empieza el misterio. ¿Cómo llegó ese cuerpo al fondo del mar? ¿Tendrá el crimen algo que ver con la muerte de Dagný? Aparentemente no, pues en cuanto el jefe de policía del pueblo, Andri (Ólafur Darri Ólafsson), empieza a investigar el caso, la sospecha es que el asesino podría estar en el ferri danés. Pero la muerte de la joven tiene una conexión íntima con el policía, ya que era hermana de su exesposa, madre de las dos hijas de Andri.
En medio de su drama familiar, Andri debe lidiar con la llegada de Agnes y su nuevo novio al pueblo, mientras enfrenta un gran dilema. A quienes les gusta el derecho internacional les encantará saber que la trama toma en cuenta las leyes, lo que solo suma a la historia, ya que Andri no tiene jurisdicción sobre la embarcación. Y el capitán del barco no colabora en nada. El policía entonces ordena al capitán que el ferri permanezca en el puerto y que los pasajeros se queden a bordo hasta que se pueda investigar el crimen.
Mientras tanto, una gran tormenta de nieve impide que las autoridades de la capital, Reikiavik, lleguen al pueblo, por lo que la tripulación y los pasajeros del barco quedan “atrapados” en Seyðisfjörður. Pero la historia no termina ahí, ya que la policía local encuentra a un traficante de personas entre los pasajeros, y el criminal logra huir del barco. Por la tormenta, nadie sale del pueblo, ni los vecinos, ni los “nuevos habitantes”, ni el asesino.
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La serie abusa de las bellezas naturales de Islandia, pero no es algo malo, ya que la geografía local parece ligada a la trama. Es posible notarlo en la apertura de la serie, que compara los fiordos y llanuras heladas islandesas con el cuerpo humano. El torso congelado hallado en el fondo del mar parece hablar directamente a los habitantes del pequeño pueblo, y los “visitantes” forzados del barco —hasta entonces sospechosos del crimen— van a sacudir, y mucho, la dinámica de la ciudad.
¿Qué pasará cuando termine el invierno?
Si te dieron ganas de ver la serie, échale un vistazo al tráiler de Trapped. Los subtítulos están en inglés, pero vale la pena.
Trapped se estrenó a fines de 2015 en Islandia y se emite por BBC Four desde febrero de este año. La primera temporada tendrá 10 episodios de 52 minutos cada uno. La serie fue dirigida por Baltasar Kormákur, responsable de la película Everest.
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